Desde la Madre Tierra que nos acoge y el Padre Cielo que nos cubre, reconocemos que somos sus hij@s.
Así en este reconocimiento accionamos dentro y fuera de la ciudad, en un acuerdo ya pactado hace
mucho tiempo, que nos permite a su vez, generar formas de convivencia pacífca y buen vivir como
manifestaciones del ser comunitario. Tejemos todas nuestras relaciones como una sola con todos los
seres de esta Pachamama.

La Cultura Viva Comunitaria hecha vida en acciones que visibilizan el encuentro de un cambio de
consciencia donde atendemos amorosamente el llamado de la Madre Tierra para transformar el
desequilibrio que hasta ahora hemos generado. Comprendemos que la existencia comunitaria se
enaltece desde la actualización de la ley de origen (ley de unidad) en el presente de las manifestaciones
artísticas y los rituales espirituales que confluyen en encuentros y festivales, donde se celebra la
existencia de la común unidad que reivindica la existencia del amor y de la vida en el respeto a la
diversidad.

Somos educadores en primera instancia de nosotr@s mism@s y embellecemos conscientemente
nuestro ser como un primer jardín. Compartimos el principio de transmisión de conocimiento, urbana y
rural, pues todos somos protagonistas de nuestra historia. Estamos aquí para enseñar lo que hemos
aprendido a través del Mito, las historias de los abuel@s, la palabra compartida con sus quehaceres y
ofcios cotidianos que llenos de afecto y cariño extienden el abrazo amoroso que se comparte en
familia.

Hacemos parte del cambio al generar acciones propias que no necesariamente están apoyadas en el
marco de lo institucional. Dichas acciones constituyen un ejercicio personal que expresa nuestra forma
de vida, teje lo cotidiano al proponer, expresar y compartir desde la particularidad individual y
colectiva.

Desde la economía solidaria, el comercio justo y la soberanía alimentaria, nutrida por la visión
multicultural en donde todo y tod@s hacemos un aporte que benefcia a la comunidad, somos
propositivos de un trueque permanente por la vida, de un dar y recibir que mantiene el canasto lleno
siempre. En familia, con acciones que proponen y transforman las formas comerciales, empresariales
que ahogan hoy a la sociedad.

Somos desde el arte, una continuidad de las diversas maneras de expresión creativa que imaginan
mundos nuevos y recuerdan territorios ya olvidados. Estos últimos despiertan hoy para recordarnos lo
que somos desde el origen a través de nuestros trueques, cantos, danzas, rituales, oralidades, lenguas
nativas, territorios del agua y montañas sagradas. Hoy con nuestros ancestros, abuel@s, mayores,
nativos mestizos de nuestras tradiciones, vamos de carnaval por el campo y por la ciudad, en las fiestas,
encuentros y festivales, así es nuestro recorrido permanente por la vida.

Nuestras casas, se alzan en medio del tiempo y el espacio como nuevos asentamientos sustentables.
Pueblos en transición que buscan en su nomadismo, ser y respirar. Al encontrarnos en el barrio, las
calles, los parques y ecoaldeas, construimos dinámicas de convivencia que respetan la Madre Tierra. Al
generar formas renovables de construcción, al darle lugar y uso a nuestros residuos, al proponer
formas de convivencia amables con nosotros y el entorno buscamos pervivir como humanidad.
Para nosotros ser comunitarios es nuestro acción cotidiana. Somos semilla humana que cada día se
renueva mejorando sus hábitos y sentires frente a la sociedad, buscamos compartir desde nuestras
maneras propias de hacer cultura, un despertar consciente.

Construimos sobre la visión de la unión y la integración que hacen la fuerza, al reconocernos como
pilares que sostienen y tejen el tramado diverso de culturas y visiones: La pedagogía en el cuidado a la
Madre Tierra y los saberes ancestrales de las culturas originarias, que nutren este antiguo territorio.
Tejemos plataformas en construcción comunitaria que proponen soluciones y alternativas de
bienestar, nutrición, arte y paz. Se reconoce esta iniciativa de Cultura Viva Comunitaria Bakata como
agente activo de este panorama de post-conficto, que pone al servicio del país los saberes y
experiencias, para desde el hacer amoroso y diverso sanar las cicatrices de la guerra y los dolores de la
violencia, y la desigualdad.

Somos sembradores de vida en familia, niñ@s, jóvenes, adultos, abuel@s, padres madres, hij@s,
llevamos una memoria tejida de esperanza, por una duradera paz en nuestra vida, que surge de la
cultura del acuerdo conviviendo en la diferencia dentro de la biodiversidad y la multiculturalidad
nativa mestiza, que crece orgánicamente, respetando las manifestaciones y dinámicas de la Cultura
Viva Comunitaria en territorio Mhuysqa.

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